La Voz de Ica

25.Nov.2017

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Editorial

Se protege o se desprotege

  • PDF

Una vez más nuestra provincia es sacudida con una noticia que implica el honor de una menor de edad, una escolar que -según denuncia la familia afectada- habría sido mancillada con tocamientos indebidos, dentro del recinto educativo y por la máxima autoridad del plantel. Potencia la denuncia el hecho que tales acontecimientos han ocurrido en un Colegio regentado por la Policía Nacional del Perú, institución que cuida el orden y la seguridad de las personas en nuestro país.

Las investigaciones que están en curso darán nuevas luces al caso, pero el delito se vuelve recurrente, reiterativo, muchas veces escondido en el total anonimato para ocultar vergüenzas y desviaciones sexuales que cada día se develan ante el rechazo público, para evitar que prolifere, dañe y conviva en total impunidad, aplicando los castigos más drásticos y la separación definitiva de estos personajes. Si se ha venido cuestionando la seguridad de nuestros hijos en las escuelas y denunciando ocasionalmente el comportamiento sexual de ciertos profesores (as), auxiliares y personal contratado que afectan directa o indirectamente a los educandos; más aún -como en el presente caso- se trata de un colegio que viene precedido de cierto prestigio de orden, respeto y severidad en la enseñanza.

Sin importar a quien, la justicia debe aplicarse con rigurosidad y celo. Las nuevas disposiciones legales de protección a los menores de edad deben favorecer siempre a los afectados, siempre que se dan estos casos, los infractores pretenden quedarse libres e inmaculados o en la tipificación más leve, como es el delito de actos contra el pudor, tocamientos indebidos o actos libidinosos y no dejarse acusar por el delito de violación sexual, que siempre es el objetivo final de quienes utilizan los cargos, posición o autoridad sobre las víctimas para desatar sus bajas pasiones. Para el caso que se ventila, el acusado debe dejar su cargo y allanarse a las investigaciones que realiza el Ministerio Público. Se espera que esta vez la denunciante no pase a ser la denunciada y el caso se pierda en el olvido, como ocurre casi siempre en la maltrecha, cuestionada y poco fiable administración de justicia en nuestro país.