La Voz de Ica

25.Nov.2017

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Editorial

Ica invadida de antenas

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Hace 15 años era un lujo tener un celular para uso personal, hoy se ha masificado su uso de tal forma que aquellos que no lo tienen son mirados como seres extraños. Y para que funcionen los millones de celulares activos que cargamos, éstos deben tener un sistema interconectado en red, llamados popularmente "antenas" las mismas que son ubicadas en trechos más o menos cortos y en puntos estratégicos de las ciudades (y también fuera de ellas) por lo que las tres empresas operadoras deben contar con un número elevado de estas torres. Todavía se ha investigado poco y a conciencia sobre el impacto en la salud humana sobre la radiación y/o emisión de ondas de estos aparatos. Todos parecen esquivar este tema actual del cual muchos comentan pero nadie dice nada en voz alta. El problema no es la parte legal que permite el funcionamiento de estas empresas pero -a tenor del modus operandi de las empresas mineras y otros servicios- los interesados, la población, no se sabe si cuentan con los debidos Estudios de Impacto Ambiental sobre todo en el perímetro de las ciudades, donde la población es más densa.

Pero no sólo antenas de telefonía se comenta, sino también de las torres de alta tensión que soportan los cableados de electricidad, las que son grandes preocupaciones actuales en el tema medioambiental y de salud poblacional. En varios distritos observarmos que existen viviendas ubicadas a 60 ó menos metros de estos gigantes de acero por lo que el peligro de la ionización del entorno cercano representaría peligro mortal para los seres vivientes. Frente a estos hechos no se observa que los ministerios correspondientes (Transportes y Comunicaciones, del Ambiente y el de Salud) digan o hagan algo al respecto. Hasta el momento en Ica ninguna autoridad, institución o persona se ha dado el tiempo de efectuar algún trabajo de investigación (o encargarlo) que desmienta o afirme el "mito urbano del peligro que significan las antenas de telefonía y electricidad". ¿No pasa nada o no se quiere decir nada?

En otras partes se discute el tema, se informa y se llega a saludables acuerdos y además se tiene enterada a la población sobre los pro y los contra de estos asuntos. Si el peligro está latente sobre nuestras cabezas, todos los días, deberá ser obligación de las instituciones y representantes de esos organismos el decir algo. No tiene que declararse como peligro público las epidemias, para que -por ejemplo- entre a tallar el Ministerio de Salud o la Dirección Regional de Salud, o la Defensoría del Pueblo y otras instituciones independientes que dicen que "velan" por los intereses de los ciudadano. Adelantar un paso ante los peligros que comprometen a la comunidad, se llama previsión, anticiparse al problema, tomar las precauciones. Deben estar informados quienes tengan en sus techos estas antenas (y también los vecinos inmediatos) por nuestra propia seguridad y de la comunidad en la que vivimos.