La Voz de Ica

25.Nov.2017

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Editorial

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Un año más la Semana Santa en Ica fue desbordada por gran número de visitantes y peregrinos que vinieron a rendir homenaje al Cristo Crucificado de Luren. Esta descomunal afluencia temporal de personas ha puesto al descubierto varias de nuestras limitaciones como ciudad, instituciones y empresas de servicios. El feriado largo de cuatro días, bueno para unos, afectó a aquellos que vinieron a disfrutar del turismo y de la religiosidad. El siempre recurrente problema del alza de los pasajes interprovinciales se repitió una vez más sin que las autoridades competentes pudieran hacer mucho (ni qué decir de las altas tarifas de los taxis y mototaxis). Huacachina, como atractivo turístico, fue prácticamente saturada hasta el límite del inmovilismo, ya que personas y unidades móviles prácticamente chocaban entre sí imposibilitando que más personas pudieran acceder a esta maravilla que la naturaleza obsequió a los iqueños, enclavando una laguna de verdes aguas entre inmensos médanos de arena (aunque la destructiva acción del hombre a través del tiempo la venga afectado sensiblemente.

Los hoteles, hostales y posadas hicieron su agosto y los restaurantes y expendio de comidas regulares también inflaron sus precios en una coincidente pero negativa política de "exprimir lo más posible a los turistas". Salvo algunos casos, la atención de los servicios fue deficiente. Es ahora cuando más se retrata la ausencia de planes, programas y acciones que hagan de la actividad turística el más alto estandarte de una localidad y región que tiene un sin número de ofertas naturales, históricas, climatológicas y gastronómicas para quienes nos visitan. Una vez más extrañamos a los hombres y mujeres que se interesen y lideren las propuestas de hacer surgir a esta tierra a través de la buena práctica turística, de una industria que no se ha desarrollado adecuadamente y que por el contrario se maltrata y desprecia con conductas de aprovechamiento económico circunstanciales.

Y un triste panorama que se repite, fue que nuestra ciudad no lució limpia y ordenada. Los comerciantes informales tomaron por asalto las calles (previa colaboración) y luego de sus ventas las dejaron hechas un muladar. Los publicitados operativos municipales de limpieza fueron escasos y localizados, pero en general, el paisaje urbano por estas fechas fue deprimente. Urgen cambios y propuestas nuevas, pero efectivas, para controlar este recurrente mal.

Un punto aparte y que debe aplaudirse, fue la atención a "puertas abiertas" y sin costo alguno del Museo Regional de Ica, el sábado 30, por la celebración de su 67º Aniversario de creación institucional que recibió a los turistas extranjeros y nacionales, quienes pudieron conocer parte de nuestro glorioso y común pasado.