La Voz de Ica

25.Nov.2017

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Editorial

Problema que debe tener obligada y pronta solución

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Uno de los problemas en la ciudad de Ica que espera con impaciencia soluciones concretas, eficientes y rápidas, lo constituye el enorme volumen de aguas negras contenidas en la Laguna de Oxidación de Cachiche. Todos sabemos que esta artificial piscina de hediondas aguas ya no puede contener más los miles de litros de desagües que provienen de una ciudad que ha crecido poblacionalmente en forma dramática y que uno de los servicios menos atendidos es la recepción y tratamiento de las aguas servidas. Se ha denunciado que esta laguna recibe entre 600 y 700 litros por segundo de estos fétidos líquidos cuando su capacidad máxima es de 200 litros por segundo, es decir 3.5 veces más de lo establecido.

Aún cuando el proyecto de ampliación de la laguna de oxidación no se concreta -empezando por la adquisición de los terrenos particulares circundantes- para poder aumentar la capacidad de procesamiento de las aguas residuales, el tiempo de espera hasta ver culminada la obra pasará de 3 a 4 años más; por ello no es exagerado escuchar o leer denuncias y señalamientos que esta laguna de oxidación está a punto de "reventar", en el sentido literal y real. La constante crisis de sobresaturación de aguas insalubres Emapica la ha "salvado" derivándola hacia el Río Ica o como agua de regadío para prósperos campos de cultivos de particulares ubicados alrededor de este desagradable estanque, donde –dizque- se siembran plantas “de tallo largo”. Allí también se abre otro tema para la discusión si estas plantas son realmente de tallo largo, si las aguas putrefactas las infectan, y si esos productos se destinan a los mercados de abastos de nuestra ciudad.

Más de un especialista ha cuestionado la existencia misma de esta laguna de oxidación que es una fuente abierta de contaminación ambiental y en muchos países han sido proscritas, no se usan y pertenecen al pasado. Lo ideal es contar con una planta de procesamiento de aguas residuales tales como ha implementado la ciudad de Arequipa y otras ciudades del interior del país. Adicionalmente al serio problema de salubridad y de contaminación del medio ambiente, está el vertimiento de aguas residuales cuando entre en práctica el proyecto que Emapica ha firmado con el Alcalde del distrito de Los Aquijes para que sus desagües se depositen en la sobresaturada laguna de Cachiche. Los Aquijes actualmente estaría licitando la compra de los motores para que, a través del rebombeo de sus aguas negras mediante un ducto, pueda cruzar el lecho del Río Ica para dirigirlas a Cachiche.

Pero eso no es todo, luego que Los Aquijes consiga su propósito, el distrito de Parcona empalmará al ducto de trasvase parte importante de sus desagües, según consta en los proyectos que este distrito viene gestionando ante las entidades competentes. Los Aquijes y Parcona forman parte del Directorio de Emapica. Lo que queda preguntarnos es si los iqueños estamos en la capacidad de sostener esta carga adicional de aguas negras y si podemos permitirlo, en salvaguarda de nuestra salud, la defensa de nuestros derechos y espacios. Pareciera un cuento surrealista lo que está pasando, pero ni es cuento y es real, un tema de preocupación y de peligro para Ica.