La Voz de Ica

25.Nov.2017

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

La historia en Luren no se repite

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Un día como ayer -hace 95 años- se produjo el voraz incendio que redujo a escombros el antiguo templo de nuestro Señor de Luren. Ayer domingo 23 de Junio aquel reconstruido templo de Luren, convertido en Santuario, se encuentra igualmente destruido y abandonado hace casi seis años por un terremoto.

Y la historia no se repite, porque a diferencia del desastre de 1918, el pueblo cristiano y devoto se puso a trabajar en unidad, para -primero- restaurar la sagrada imagen del Cristo Moreno, dañada por el fuego e inmediatamente después para rehacer el templo desde sus bases; es decir asumieron una doble tarea, una gigantesca y larga tarea que se arribó con éxito.

El terremoto del 2007 afectó nuevamente al Santuario de Luren, tanto así que lo dejó en estado de invalidez, de postración permanente, ya que habiendo transcurrido casi seis años, esta desvencijada estructura religiosa se encuentra peor que el día del terremoto. Esta vez no ha existido unión. Esta vez se careció de los liderazgos y de las voces serenas. Pero lejos de hacer una sola idea, una sola acción y un solo compromiso el templo pasó a ser parte de una increíble disputa. Demasiadas palabras, un hartazgo de propuestas sin llegar a la cristalización en los hechos, así los conceptos de Santuario nuevo, restauración con reforzamiento, hasta llegar a una propuesta ecléctica no pedida, fue la que quedó en los planos. Todo en el papel, nada en los hechos. No funcionaron las luretones pro recaudación de fondos; la ayuda internacional fue afectada por las crisis de las economías globales; el aporte financiero del Gobierno Regional de Ica y la Municipalidad Provincial de Ica es la última esperanza para echarse a andar y empezar a construir nuevamente. La traba de la propiedad informal de los terrenos sobre los que descansa el Santuario, al mismo estilo que los Asentamientos Humanos contemporáneos que se levantan en terrenos eriazos, han sido allanados por la esperada formalización, la información se maneja con sigilo, con extrema reserva y casi al sexto año de paralización, la frustración del pueblo creyente se resquebraja cada vez más.

Volvamos la mirada a los ciudadanos iqueños de 1918 en adelante. Imitémoslos, sobrepongámonos a todas nuestras desgracias y a nuestras diferencias, pensando que la obra nueva devolverá la Casa de Oración para nuestro Santo Patrono para que por fin no continúe como otro damnificado más, a la zaga de los que pudieron reponerse de las adversidades. Es hora de la marcha conjunta, de la obra en común, del abrazo fraterno, del perdón y de los haceres.