La Voz de Ica

20.Jun.2018

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Emapica debe Cambiar

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Nunca como hasta ahora Emapica SA se ha mostrado inoperante, trabada y desprestigiada. La suma de los errores y los favores políticos concedidos desde gestiones pasadas han acabado sólo en problemas con un Directorio de facto y otro en la sombra, este último sostenido por una norma cuestionable pero indubitable. Nunca como hasta ahora esta Empresa Prestadora de Servicios (EPS) carga sobre sus hombros una burocracia paquidérmica, lenta e ineficiente, donde no sólo clientes aislados sino sectores completos de la ciudad reclaman con frustración por los servicios de agua y desagüe que "tarde, mal y nunca" llegan a satisfacer a los que pagamos con puntualidad nuestros recibos.

Este mal ha venido agravándose a través de los años y los dineros que ingresan a sus arcas sirven, en su mayoría para pagar básicamente sueldos y salarios. De la veintena de pozos que funcionan para la provisión de agua en la ciudad de Ica, más de uno funciona defectuosamente y se le da poco interés al adecuado mantenimiento, a lo que hay que agregar los efectos del cambio climático y la afectación de los acuíferos que han disminuido ostensiblemente por su anárquica sobreexplotación, principalmente por la agricultura de exportación. Si a todo esto le sumamos el aumento numérico de la población que exige más servicios de saneamiento tendríamos un cuadro de insoportable crisis.

Por estos tiempos se levantan voces pidiendo que esta EPS pase a ser administrada con eficiencia por el sector privado (para lo cual se tendría que cambiar toda la legislación existente) pero los resultados serían halagüeños. Experiencias positivas en Chile, Colombia y Ecuador aconsejan que sería la ruta correcta a tomar. Una administración privada no soportaría burocracias infladas, lentitud en los procesos y las atenciones, sospechas de malos manejos económicos y de gestión. Que la provisión de agua costaría un poco más es cierto, pero no se viviría en la racionalidad mendicante del agua que ahora soportamos, ni sufrir con las averías resueltas a medias, obras paralizadas y gastos excesivos y no investigados.

Teniendo otro régimen de administración (no de propiedad del agua) se valoraría una verdadera Cultura del Agua, donde este recurso sea puesto en su real importancia. Siempre debemos tener presente que el acceso al agua para la satisfacción de las necesidades primarias de la persona humana siempre será prioritaria por ser un derecho fundamental sobre cualquier uso, inclusive en épocas de escasez. Debemos dar nuestra opinión para reforzar las opciones que se presentan. Vivir más de lo mismo o cambiar, es la interrogante de estos tiempos.