La Voz de Ica

25.Nov.2017

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Ica: Reencuentro con sus raíces para construir su futuro

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Por Oswaldo Carpio Villegas Consultor político

Ica posee profundas raíces históricas de las que está divorciada. La historia de Nasca, Paracas, Chincha, Palpa, Pisco e Ica parecieran ser de mayor interés en el extranjero que en la propia región. Mientras el pueblo de Ica no se reencuentre con su historia tendrá severas dificultades para vivir creadoramente el presente.

 

¿Somos un pueblo o una simple población? ¿Somos ciudadanos o simplemente pobladores? ¿Es Ica una simple plataforma exportadora de productos agrícolas o una región con historias e identidades culturales propias que ha logrado impactar al mundo? ¿Los empresarios son simples negociantes o tienen un compromiso con el lugar en el que invierten, forman empresas y realizan negocios? ¿No hemos preguntado qué es Ica y qué somos hoy los iqueños como pueblo? ¿Hay amor a Ica o solamente a las ganancias que podemos obtener?

 

Ica, sabemos, tiene historia milenaria admirada en el mundo.

Historia, cultura y arte no son adornos. Son las expresiones más altas y cotidianas de nuestra creatividad. La cultura es la forma cómo vivimos, vale decir, cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza. Cultura es, por ende todo lo que hacemos: cómo trabajamos, cómo vivimos, cómo actuamos, cómo hacemos política, educación, ciencia, historia, economía y todas las actividades humanas. Cultura es lo que fuimos, lo que hacemos, lo que somos.

¿Cuáles son nuestros principios, valores y hábitos? ¿Somos limpios, ordenados, honrados, honestos, transparentes, veraces, disciplinados? ¿Tenemos sentido del honor, patriotismo y capacidad para construir una vida de calidad? ¿Conocemos nuestra historia y herencia cultural? ¿Sabemos de dónde venimos y hacia adónde vamos? ¿Preservamos nuestros huarangos? ¿Estamos cuidando Huacachina, maltratada por autos tubulares que contaminan el medio ambiente? ¿Mantendremos esa clase de empresarios oportunistas de un turismo depredador, avalado por autoridades locales que parecieran ignorantes? ¿Conocemos, respetamos y amamos nuestras raíces? ¿Conocemos las manifestaciones de las artes plásticas? ¿Apoyamos a nuestros artistas, dibujantes y pintores? ¿Tenemos espacios para la música y la danza? ¿Cómo están nuestros museos? ¿Cómo están nuestras ciudades? ¿Cómo nuestros espacios públicos?

Preservar y recrear nuestra cultura nos ayudará a entendernos mejor y nos permitirá ser optimistas y proyectarnos al futuro.

Ica es una región de múltiples identidades, resultado de antepasados que construyeron civilizaciones durante miles de años. Pero, también, resultado de identidades de los que llegaron más tarde: europeos, afroperuanos, asiáticos y de Oceanía. Nuestra mega-biodiversidad genética es un enorme capital aún por descubrir. Sabemos poco de dónde venimos y hacia adónde vamos. Ese desencuentro con nuestra cultura limita nuestras capacidades del presente. No valoramos lo que tenemos porque el pueblo y las autoridades saben muy poco de su historia. Se mueven en un presente efímero.

El pueblo de Ica está unido al Señor de Luren, a la Universidad San Luis Gonzaga de Ica, a Huacachina, a tradiciones religiosas y relatos orales, mitos y leyendas, música y danza que se han proyectado con éxito al Perú y al mundo. Tenemos, asimismo, instituciones como La Voz de Ica -Diario Decano de la Región- que hoy cumple su 97º y se aproxima al centenario.  Lo bueno debe perdurar, ser cuidado, preservado, trascender en nuestra vida e historia  regional. Todas esas son instituciones fundamentales creadas en nuestra historia relativamente moderna. Pero, venimos de más lejos.

Ser grandes requiere de ciudadanos, niños, adolescentes y jóvenes, amantes del pueblo en el que viven, identificados con su historia, optimistas defensores de sus identidades, como en Cusco, Arequipa y recientemente en Lambayeque, que como resultado de la acción del arqueólogo Walter Alva y el pueblo, se han comprometido con el cuidado y puesta en valor de su patrimonio cultural, que atrae a decenas de miles de visitantes y que les genera enormes ingresos. Cusco vive del gas de Camisea, de la minería y del turismo resultado de la preservación y puesta en valor de los bienes históricos y culturales, las fiestas milenarias que se recuperan y significan identidad y orgullo. Igual en Arequipa. El pueblo de Ica está en capacidad de ese compromiso y crecer en cultura e identidad.

Se requiere, por ende, ir construyendo diariamente, con optimismo y unión: conocimiento, estudio, investigación y amor por lo propio y manifestarlo en compromiso y acción, planes, proyectos y liderazgo. Identidad, historia y cultura son el alma de un pueblo.

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