La Voz de Ica

19.Sep.2018

Ultima actualizacion07:27:20 PM GMT

Camino hacia ningún lado

  • PDF

Por Catalina Sandoval Yarma

Ica dejó de ser la ciudad donde se podía vivir tranquilamente hace una década atrás.

De pronto crecimos demográficamente y las calles se hicieron más angostas, nuestra ciudad sin planificación cayó en el urbanismo automovilístico, dificultando en extremo a los peatones, pues las aceras estrechas con dimensiones para dos personas, se hacen poco amigables.

 

En la circulación diaria, hemos aceptado con resignación que los vehículos motorizados tengan  preferencia sobre el ciudadano de a pie, normalmente debemos cederles el paso en los cruces. En otras palabras "el tener" se ha hecho más importante que "el ser" y eso es triste.

 

El tránsito es algo incomprensible, los semáforos sólo dan una referencia. Los colectiveros, casi nunca detienen el vehículo por la acera, normalmente debemos descender del vehículo a la pista por la puerta de la izquierda, si vamos en el asiento posterior. Las mototaxis son entidades anarquistas, tienen cero normas y reglas.

Tal vez ahora estemos más contentos porque ganamos más dinero que hace una década, existen lugares donde gastar el dinero plástico que no tenemos, este desarrollo económico nos ha devaluado como ciudadanos, pues ahora más que antes, carecemos de identidad, somos incapaces de tratar al otro como nuestro prójimo, semejante. Ica ignora a Ica. Estamos desorganizados y  desorientados, recorremos un camino que no nos lleva hacia ningún lado.

Podemos dejar de deambular huérfanos, sin sentimientos de pertenencia, evitando que nuestras energías individuales se diluyan. Consideremos a Ica como punto de encuentro, en donde nos podamos reconocer con el que está a nuestro lado, dando paso de esta manera, a la cohesión social.

El filosofo norteamericano John Dewey, quien trabajó a lo largo de su vida para modificar el sistema educativo de su país, lo resume en: "Lo más difícil de alcanzar es aquello que está más próximo a nosotros, lo más constante y familiar. Ese algo más próximo somos, precisamente, nosotros mismos, nuestros propios hábitos y modos de actuar".